Detroit la realidad a día de hoy   Leave a comment

 

 

 

  • La ciudad ha perdido al 63% de sus habitantes y la mayor parte de sus edificios están en ruinas. La delincuencia y el arte urbano han encontrado su hábitat.

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  • En Detroit se venden casas por un euro. Y no es porque estén encantadas ni la letra pequeña del contrato fije cláusulas millonarias por servicio de jardinería. No. La ciudad americana ha pasado de ser un floreciente ejemplo de desarrollo –gracias al ciemo de las compañías automovilística– a estar en la ruina. Duramente golpeada por la crisis de la industria automotriz de Estados Unidos en 2008, la sede de las compañías General Motors, Ford y Chrysler presenta ahora unas cifras de desempleo del 18,8%. Nueva York Nueva York (1975) o Filadelfia (1991) también fueron intervenidas sus estados, pero salieron del paso con mejor fortuna. Detroit se mira en el espejo del callejón del gato y sólo ve una imagen deformada de la belleza urbana que fue.

    Un tercio de la población es oficialmente pobre, calles enteras de la ciudad carecen de luz porque no hay dinero para pagar la cuenta, se han despedido policías, bomberos y otros funcionarios para ahorrar. No es de extrañar que la ciudad haya perdido el 63% de sus habitantes. El espacio, sin embargo, sigue siendo el mismo: 359 kilómetros cuadrados que se han convertido en una jungla de casas deshabitadas, garajes vacíos, teatros con las cortinas enmohecidas y centros comerciales donde las plantas de invernadero campan a sus anchas fagocitando escaleras eléctricas y salones de té.

    Atrás quedan los años en los que las gélidas ciudades del Medio Oeste norteamericano vieron cómo hordas de gente llegaban al calor de una industria floreciente. Cincinnati, Cleveland y Pittsburgh comenzaron a aparecer en el mapa. Del mismo modo cayeron después de la Segunda Guerra Mundial y la década de los 50. Menos fábricas y menos oportunidades de trabajo conllevaron menos población. En Detroit, muchos empleados emigraron a localidades en las afueras que les ofrecían futuros más halagüeños. Y como es sabido que las desgracias nunca vienen solas, se produjo un éxodo blanco después de los disturbios negros de 1967, para cuya contención el presidente Lyndon B. Johnson llegó a movilizar al Ejército. En el último censo, de 2010, se descubrió que la urbe había perdido otro 25% de la población en una sola década. Sólo el éxodo producido en Nueva Orleans tras el huracán Katrina es comparable a esta estampida ciudadana.

    ¿Qué ocurre cuando una ciudad se queda prácticamente deshabitada? ¿Cuándo no hay fe en el futuro y los viejos altares son saqueados? Que triunfa el caos y la ley del más fuerte. Cuando el rey huye a condados más prósperos el villano no tarda en calzarse la corona, aunque su único poder sea controlar la miseria.

    Detroit es la segunda ciudad más violenta de EE UU, con 21,4 crímenes por cada 1.000 habitantes en 2011, según el FBI. La más violenta no se halla muy lejos: es Flint, a 110 kilómetros, también en Michigan. El desempleo es oficialmente del 18,1% (aunque las autoridades locales admiten que esa cifra está desinflada y que el índice real de paro alcanza el 50%) y un 36,2% de los residentes viven por debajo del nivel de la pobreza. Un 47% de la ciudadanía es, además, analfabeta.

    Pero la modernidad también ha encontrado en la destrucción una fuente de inspiración para el arte. Varios grupos de creadores trabajan en proyectos que pretenden convertir la decrépita Detroit en un templo. En este contexto, entre la pobreza, las ruinas y el abandono, comenzó el proyecto Heidelberg, promovido por el afroamericano Tyree Guyton. Casas enteras han sido pintadas con formas abstractas. Muñecos decoran las farolas. Se trata de una forma de protesta de barrio, entre el graffiti y la performance más naif.

    Otros van más lejos en su afán de inmortalizar la ciudad. Ven en las calles abandonadas de Detroit reminiscencias de las ruinas de la antigua Grecia. El fotógrafo Camilo José Vergara propone que el corazón de la ciudad se conserve como una “acrópolis americana”. “Ver aquello era una experiencia única. Eran edificios sublimes, de una gran belleza. Después de Nueva York y Chicago, los grandes arquitectos iban a Detroit”, indica. No tardarán en querer rodar una película y que llenen la ciudad de extras para reproducir la gloria de una civilización acabada. Deberán darse prisa antes de que su colega Guyton la convierta en un dibujo animado con sus sprays de colores.

    Quién sabe. Quizá algún plan se interponga entre Detroit y su camino a la consagración histórica. El gobernador del estado de Michigan, Rick Snyder, acaba de nombrar a un abogado que ya trabajó en la reestructuración de Chrysler, para gestionar la mayor intervención financiera de una gran ciudad en más de dos décadas. Han puesto a Detroit, que tiene deudas por casi15.000 millones dólares, según un reporte del Tesoro estatal, en manos de un hombre que tendrá que tener mucho de héroe griego para salvarla.

  • http://www.intereconomia.com/noticias-gaceta/internacional/detroit-sobrevive-jungla-urbana-tras-crisis-motor-20130401
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Publicado 1 abril, 2013 por guseto1 en economia

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